Dietas Détox. ¿Moda o salud?

Existe la costumbre de realizar curas periódicas de depuración y drenaje desde la antigüedad. Actualmente las conocemos como “Détox”. Suelen realizarse en primavera y otoño (por el cambio climático y de hábitos de vida que conlleva) y ya forman parte de los hábitos de vida de muchas personas.

 
Estos procesos a veces están reflejados en prácticas religiosas ancestrales.

 
También se contemplan en medicinas tradicionales y de criterio natural, que atribuyen a la acumulación de sustancias nocivas en el organismo (propias del metabolismo, mala alimentación, polución, estrés) a una predisposición a la enfermedad. Pretenden facilitar la eliminación de toxinas, promoviendo así la salud y bienestar del organismo.

 
No son dietas equilibradas para seguir a largo plazo, han de ser limitadas en el tiempo para no producir desequilibrios. Suelen durar, según su intensidad, una o dos semanas.

 
Un estudio muy completo publicado en Australia en 2015 (Journal of Human Nutrition and Dietetics) concluyó que estas prácticas muestran efectos favorables aunque no su utilidad global.

 
La más habitual consiste en estimular los órganos de eliminación del organismo: hígado, riñón, aparato digestivo, piel.
Durante su realización es importante incrementar el consumo de verduras, no consumir alimentos procesados, alcohol, tabaco ni excitantes.

 
El hígado

Filtra y metaboliza sustancias procedentes de la digestión. Las plantas medicinales como alcachofera, boldo, diente de león, romero, rábano negro, entre otras, ayudan al drenaje hepático.

 
Riñón

A nivel renal es importante beber el agua suficiente, preferiblemente ligera en minerales. Referente a plantas tenemos la Reina de los Prados o ulmaria, el Ortosifón o Te de Java, los estigmas de maíz, la cola de caballo, la pilosela o vellosilla entre otras.

 
La ducha escocesa o las saunas son un sistema no nutricional, que muchas culturas realizan para lograr esta finalidad.


Digestivo

El drenaje intestinal se basa en la ingesta de fibras y mucílagos. Los derivados del plantago psyllum (Zaragatona) o del lino se digieren mejor que los de cereales. Si se emplean productos comercializados, vigilar que no contengan un añadido de laxantes.

 
No olvidemos la manzana, una gran aliada prebiótica, presente todo el año. Como dicen los ingleses, “an apple a day keeps the doctor away” , (una manzana al día mantiene al médico alejado)

 
Algunos drenajes détox se basan en monodietas, no parece que sean los más adecuados y menos su prolongación, pues pueden producir desequilibrios.
Las curas de ayuno se basan en la ingesta de algún producto energético como el jugo de abedul, asociado alguna fuente de minerales y algún zumo. Hay productos para realizarlas, pero deben ser muy limitadas en el tiempo y solo en personas de buena salud.

 
La piel

Puede ser también un órgano para un drenaje. Las prácticas que comportan sudoración, adaptadas a la edad y condición de la persona, pueden ser beneficiosas asociadas a fricciones. Plantas que se emplean pueden ser la bardana preferentemente fresca y el pensamiento silvestre.

 
Las fresas, zanahorias, pepino, espárragos, la piña, el limón y muchos otros, son vegetales saludables que se pueden emplear en una cura desintoxicante. Las algas pueden estar contraindicadas en personas con trastornos de tiroides.


Un producto complementario muy interesante que realiza varias de estas funciones es la Albura de Tilo. Es la parte interna de la corteza de este gran árbol, por donde circula la savia. La más famosa es la de Tilia sylvestris del Pirineo. Se hace una decocción hirviendo 40 gr / litro, mínimo 20 minutos, en un recipiente sin tapa.

 
Finalmente una advertencia. Una cura de drenaje, aunque suele comportar productos menos calóricos que los habituales, no es una dieta de adelgazamiento. Tampoco es una dieta habitual correcta.

 

Autor: Joan María Serra Mandri. Farmacéutico

 

 

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